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TERCER DÍA DEL TRIDUO DE ROGATIVA

 

PRO SALUTE ENIM VESTRA MISIT ME DEUS”

“Para sanaros, también me manda Dios.” Esta frase, que llevamos décadas leyendo en el altar de San José de nuestra Iglesia Mayor, vuelve a cobrar pleno sentido. Es la cita del Antiguo Testamento, referida al Patriarca José y también presente en el cuadro de “El Voto a San José” de Riedmayer de nuestro Ayuntamiento.

San José, Patrón de la Ciudad de San Fernando, el Bendito Patriarca que cumple, precisamente este año, CL años de su Proclamación como Patrón de la Iglesia Universal, volvió a dar pleno significado a esta cita bíblica, actualizándola, en el año 1800, cuando intercedió por los isleños en la epidemia de fiebre amarilla que asoló a la Isla y, desde entonces, se le ha solicitado intercesión, en numerosas ocasiones, como “sanador celestial.”

En pleno siglo XXI, en este año 2020, volvemos a ponernos bajo su amparo y protección, como hicieran nuestros antepasados, dirigiéndole humildemente votos y plegarias para que, a través de los profesionales sanitarios e investigadores, interceda para el pronto final de esta nueva enfermedad epidémica del Covid-19

Por ello, os solicitamos, seáis partícipes de las oraciones de este Triduo de rogativa a nuestro Santo Patrón.

Que el Bendito Patriarca San José, os proteja y os bendiga.

 

EJERCICIO DEL TRIDUO DE ROGATIVAS A SAN JOSÉ
Por la señal...
Señor mío Jesucristo...
Benditos y alabados sean los dulcísimos nombres de Jesús, María y José. Amén.


ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS
A Ti recurrimos, bondadoso Patriarca y con todo el fervor de nuestro afligido corazón te pedimos que, desde el trono de gloria en que te colocaron tus virtudes y merecimientos, escuches propicio nuestras súplicas y tengas piedad de nosotros.

Humildemente confesamos que nuestras tribulaciones son pena de nuestras culpas; por eso con dolor de corazón, pedimos a Dios perdón de todas ellas. Alcánzanos, amoroso San José y, por el amor que profesaste a Jesús y María y, por la autoridad que sobre ellos ejercitaste aquí en la tierra, intercede ahora por nosotros en el cielo escuchando nuestras peticiones y presentándolas Tu mismo a tu Esposa inmaculada y a tu Divino Hijo para que sean favorablemente acogidas, para mayor gloria de Dios y santificación de nuestras almas. Amén.

Acuérdate, ¡oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector nuestro San José!, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado tu protección e implorado tu auxilio sin haber sido consolado. Llenos, pues, de confianza en tu poder, ya que ejerciste con Jesús el cargo de Padre, venimos a tu presencia y nos encomendamos a Ti con todo fervor. No deseches nuestras súplicas, antes bien, acógelas y dígnate acceder a ellas piadosamente. Amén.

 

ORACIÓN PARA EL DÍA TERCERO: SAN JOSÉ, ESPERANZA DE LOS ENFERMOS Y LOS AGONIZANTES.
Oh Jesús, que en la última hora consolaste a tu padre asistiendo con tu Madre su Esposa a su última agonía, te suplicamos, con la intercesión de San José, por la recuperación de los enfermos, por los profesionales sanitarios que los atienden y por el pronto final de esta nueva enfermedad epidémica y que concedas, a los que gozan de tu presencia, el eterno descanso de su alma.
Pídase la gracia que se desea.
Rezar siete Padrenuestros y Avemarías en memoria de los Siete Dolores y Gozos de San José.

ORACIÓN FINAL:
Oh  Glorioso San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes, María.
Te suplicamos intercesión para que, preservados de toda impureza, sirvamos siempre con alma limpia y corazón puro a Jesús y María. Amén.
Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, une tus ruegos a los tu castísimo Esposo y por los maternales cuidados que prodigasteis al Niño Jesús, interceded y rogad por nosotros para que seamos dignos de alcanzar la gracia que hemos pedido.

Sacratísimo Corazón de Jesús, escucha benigno las súplicas de María, llena de gracia, y de José, varón justo, para que por su intercesión logremos el favor solicitado, si ha de ser a mayor honra y gloria tuya y bien de nuestras almas. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona:
Éste es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia.
Ruega por nosotros Bendito Patriarca San José.
PARA QUE SEAMOS DIGNOS DE ALCANZAR LAS PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. AMÉN. 


SALVE JOSEFINA
¡Salve a ti! Celoso defensor de Cristo,
virginal custodio del hogar divino,
vida, paz, dulzura y esperanza nuestra,
faro de virtudes, norma de paciencia;

con filial confianza, nos, los desterrados,
pobres hijos de Eva siempre a ti llamamos
y hacia ti exhalamos en el triste valle,
férvidos suspiros, dolorosos ayes.

¡Oh José benigno, vuelve hacia nosotros 
esos ojos misericordiosos!
Y cuando el destierro se haya terminado,
muéstranos al niño que te fue confiado.

Sí, Patriarca Santo, protector clemente,
ruega por nosotros en vida y en muerte
para hacernos dignos de la gran promesa
fúlgida y divina de la gloria eterna.
Amén.