La calle San José es una corta vía de nuestra ciudad que mantiene desde antiguo el nombre del Patrón de San Fernando. No obstante cuando la historia nacional ha conocido diversos cambios de régimen, la calle ha variado de nomenclatura para glorificar a distintas personalidades políticas del momento. Por fortuna la calle desde hace bastante tiempo mantiene su denominación en honor de San José. Actualmente recibe multitudinariamente al Patrón San José cuando este pasa en procesión por su calle cada 1 de Mayo.
Esta vía es el único reducto que San Fernando mantiene en honor del Bendito Patriarca, ya que antiguamente, además de esta calle, existían otras con diversas referencias al Patriarca, y así, existían calles con el nombre de:"Patrón" (en el barrio del Cristo, hoy rotulada como Servando Gutiérrez); "San José y el Niño"; "San José y la Virgen", etc... Es destacable también como existen aún rótulos antiquísimos que dejan patente que lo que hoy conocemos como barrio de la Iglesia Mayor era denominado antiguamente como "Barrio de San José".
Por último destacar que la calle San José, que arranca en la calle Real, termina en la Plaza de San José, también rotulada con el nombre del Patrón.
Al final de la calle San José se abre la plaza del mismo nombre. Dicho emplazamiento se constituye como uno de los espacios abiertos más antiguo de la ciudad. Antiguamente esta plaza era un ejemplo de coherencia arquitectónica (carácter que le daban los edificios colindantes) y de buen gusto. Sin embargo, actualmente, y pese al remozado que ha acometido el ayuntamiento en 2005, la armonóa de la plaza sigue rota por el edificio que alberga los juzgados. Las obras realizadas en 2005 han consitido en la eliminación de los aparcamientos, peatonalicación del lugar, remozado de edificios e instalacion de mobiliario urbano (destacando unos bancos modernistas que no guardan nintonía con la plaza). También se han plantado palmeras y se ha eliminado el antiestético monolito que durante años se situaba en un lateral. Una plaza en definitiva que ha perdido su encanto y que no por ello deja de ser bella, sobre todo por los pocos detalles que aún quedan de su fisonomía primitiva y por la coqueta escalinata que la comunica con la calle Fray Tomás del Valle; una plaza que recupera su sentido lúdico como espacio de disfrute tan sólo cuando por ella procesiona la Hermandad de los Desamparados en la tarde-noche del Viernes Santo y en la jornada populosa del 1 de Mayo cuando el Patriarca San José, Patrón de San Fernando, pasa por este recoleto rincón de la Isla en busca del corazón de su barrio.
La plaza de San José se encuentra presidida por un edificio antiguo y muy querido por la sociedad isleña en el que se albergó el viejo hospital de San José. Fue construido en 1768 a iniciativa del obispo de Cádiz Fray Tomás del Valle como Hospital de Caridad para pobres enfermos de ambos sexos bajo la advocación del Patriarca San José. Es obra del prestigioso arquitecto Torcuato Cayón. En su interior se ubicaba la Capilla del Hospital consagrada en honor de San José en cuyo Altar Mayor se veneraba un cuadro de bastante mérito del Bendito Patriarca.
Destacable fue la labor de este hospital durante la epidemia de fiebre amarilla de 1800. Recordemos que las autoridades civiles y eclesiásticas de la época imploraron la intercesión del Señor San José para frenar los efectos de la enfermedad cosa que sucedió en poco tiempo y de donde nace la Función votiva que actualmente aún se celebra en Noviembre en honor de San José. En tanto las autoridades se decidían a buscar soluciones divinas a la enfermedad éste hospital sirvió para dar cura a los enfermos y mortaja a los fallecidos.
Con el paso del tiempo el hospital fue rehabilitado como residencia de ancianos, para poco después ser desposeído de toda función sanitaria y albergar ya en la actualidad un instituto privado de enseñanza secundaria; la residencia de ancianos, siempre bajo el patrocinio de San José, se trasladó a unas instalaciones más modernas a pocos metros de su enclave originario, más concretamente en la calle Fray Tomás del Valle. La Capilla, tras años cerrada al culto fue rehabilitada en 1983 por la joven Hermandad de los Desamparados. El cuadro del Altar Mayor hacía tiempo que fue enviado al obispado por lo que su lugar lo ocupa desde su fundación la Dolorosa de dicha Cofradía, que ha realizado una loable labor de resanado y restauración de la Capilla. El edificio albergó durante años al Consejo Local de Hermandades y Cofradías.
Cada 1 de Mayo San José se acerca hasta esta Capilla (en un acto de verdadera fraternidad con la Cofradía de los Desamparados) para rezar ante el Santísimo, homenajear a las victimas de la epidemia de fiebre amarilla de 1800 y para reconfortar a las ancianas de la Residencia del Patronato de San José que le esperan en la que fue su antigua sede.
La Residencia de Ancianos del Patronato de San José, que antaño estuvo ubicada en la Plaza de San José (como ya hemos visto anteriormente), ocupa actualmente unas modernas instalaciones en un complejo situado en la parte más baja de la calle Fray Tomás del Valle. Regentada por la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, la Residencia continúa bajo el amparo del Señor San José, y así, nada más acceder al hall de entrada una imagen de talla completa del Patriarca recibe a los visitantes. Posee la residencia múltiples habitáculos para el personal sanitario y para las ancianas residentes, cafetería, recibidores, oficinas y dos airosos patios ajardinados. En una de las distintas salas del complejo se expone un cuadro de San José que le fue entregado a la comunidad en Noviembre de 2002 por la entonces Asociación Josefina dentro de los actos del Bicentenario de la proclamación de San José como Patrón de San Fernando.
Lugar obligado para visitar es la Capilla de la Residencia, un pequeño y armónico recinto Sagrado de moderna factura aunque no por ello antiestético como ocurre en otros edificios contemporáneos. Es de reducidas dimensiones y se encuentra decorado por vidrieras orientadas a uno de los patios. El Altar Mayor se alza sobre una pequeña elevación y carece de retablo alguno; sobre su pared enladrillada se halla una portentosa imagen de tamaño inferior al académico y talla completa del Santísimo Cristo de la Expiración, de extraordinario parecido con la imagen titular de la Cofradía del Silencio de la Parroquia de San Francisco de esta ciudad, un crucificado también advocado de la Expiración. De hecho algunos historiadores piensan que se trata del boceto previo que el escultor Sirartegui tomó como base para la realización del Cristo expirante de San Francisco. Junto a él se sitúa el Sagrario donde recibe culto el Santísimo Sacramento. Completan el Altar Mayor una representación de la Santísima Virgen del Carmen, Patrona de San Fernando y de la Armada española y una imagen de Santa Joaquina de Vedruna, Santa protectora de la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Caridad que tiene a su cargo esta residencia. Destaca de la Capilla la ausencia de San José, el cual como se citó anteriormente recibe al visitante a la entrada, en una concepción que poseen las Hermanas de la Caridad (y según palabras de ellas) de que el Patriarca, a quien está dedicado el complejo, tiene la situación privilegiada de ser la primera visión del visitante y el "amigo" que introduce a éste en la solidaria tarea del cuidado de las ancianas que le profesan gran devoción. No obstante cada 19 de marzo, festividad de San José, la imagen es traslada a la capilla para presidir una celebración religiosa en su Honor. Cada mañana se celebra misa en la Capilla. Hasta 2004 su capellán fue nuestro Hermano nº 1 Rvdo. P. Ildefonso Pérez Alcedo, quién fallecería en Agosto del citado año.
También cabe destacar que la residencia tiene el privilegio de estar bajo el Patronato, no sólo del Patriarca San José, sino del Obispado de Cádiz, en la persona del Obispo, que preside cada 19 de marzo la celebración religiosa que en Honor de San José se celebra en la Capilla de la residencia.
Por último, es digno de reseñar uno de los elementos de devoción popular más antiguos de la ciudad y que se encuentra paradójicamente en la moderna Residencia de San José. Nos referimos a la pequeña hornacina (con cepillo incluido) que se encuentra junto a la puerta de acceso a la residencia. La misma es muy antigua y la preside una imagen de vestir del Bendito Patriarca San José, dotada de aureola y vara plateadas y que sostiene en brazos al Niño Jesús, también imagen de vestir. La explicación de que esta antigua hornacina petitoria esté en el edificio nuevo de la residencia de ancianos es debido a que cuando esta se trasladó a las nuevas instalaciones se trajo consigo esta hornacina que estaba situada en la antigua sede del Patronato en la Plaza de San José. Actualmente un airoso cierro protege la Bendita Imagen, obra de Alfonso Berraquero García (quién trataría de hacer una imagen muy parecida al Patrón). Por ello la contemplación de esta imagen nos recuerda (salvando las distancias) a la imagen del Patrón, tanto por su fisonomía como por sus ropajes y el tratado de su plateada aureola.






